Plantel de verano

Durante los meses de enero, febrero y marzo, especialmente en clima mediterráneo, prepararemos los planteles de tomates, pimientas, berenjenas y lechugas de verano. A partir del mes de abril, ya podemos empezar a hacer plantel o siembra directa del resto de hortalizas de verano, como de melón y sandía, las diferentes especies de calabaza, judías y judías, o el trigo de las Indias.

Para poder hacer un buen plantel, es necesario conseguir una buena tierra. Generalmente, la gente que suele hacer grandes cantidades prepara su propia mezcla con diferentes componentes como turba, fibra de coco o vermiculita. Cabe recordar que algunos de estos ingredientes pueden tener un impacto importante en los ecosistemas de donde proceden.

En el mercado también existen sacos de sustrato ya preparados para hacer planteles. Sin embargo, también podemos prepararlo nosotros mismos con ingredientes de proximidad y con menor impacto ecológico. Por ejemplo, podemos utilizar compost, humus de lombriz y tierra del huerto.

En cuanto a los recipientes para contener el sustrato y las semillas, podemos utilizar bandejas de alvéolos, donde cada planta tiene su espacio definido. Hay de plástico, pero también podemos encontrarlo fácilmente de cartón.

Otra opción es reutilizar tetrabriks de leche o de zumo, botes de yogur o botellas de plástico. Si preferimos un método más tradicional, también podemos preparar una caja de madera con suelo dentro. En caso de que las plantas no tengan su espacio definido, habrá que tener cuidado a la hora de separarlas, ya que las raíces pueden haber formado una especie de red. También podemos explorar otros métodos, como el plantel en bloque.

Si empezamos a preparar la cantera durante enero o febrero, nos aseguraremos de colocarlo en un sitio con buena temperatura. Puede estar dentro de un invernadero, en un balcón soleado protegiendo las bandejas con un cristal o un plástico, o bien en el interior de casa, cerca de una ventana con buena luz. Otra opción bien efectiva es colocar la cantera sobre un montón de compost bien activo, aprovechando el calor que genera durante el proceso de descomposición.

Una vez tenemos bien claro el recipiente y el sustrato, es necesario elegir las variedades que sembraremos. Es importante hacer una buena planificación en función de lo que vamos a consumir o de cómo lo vamos a consumir, del espacio que tenemos y de la fertilidad de la semilla.

Procederemos a llenar el recipiente elegido sin apretar demasiado el sustrato, pero procurando que quede lleno. Después, con los dedos, haremos pequeños agujeros. Debe recordar que la semilla no es necesario enterrarla demasiado; por lo general, tendrá que tener por encima una capa de tierra de aproximadamente el doble de su tamaño o diámetro. A continuación, pondremos una o dos semillas en cada agujero y las taparemos con una capa fina del suelo. Algunas personas ponen algo de vermiculita por encima para ayudar a mantener la humedad.

A continuación, regaremos la cantera abundantemente, con cuidado de no desplazar las semillas con el agua. También podemos optar por el riego con bandeja: en este caso, la cantera deberá colocarse dentro de un recipiente que pueda contener al menos un dedo de agua para que el sustrato lo absorba por capilaridad.

A partir de ahí, será cuestión de tiempo. No todas las semillas germinan al mismo ritmo, ni una misma semilla lo hará igual en enero que en abril. Depende de muchos factores. Por lo general, pueden empezar a germinar a los tres o cuatro días o bien tardar dos o tres semanas.

Lo más importante durante este período es que el sustrato se mantenga bien húmedo. Una vez comienzan a germinar, habrá que vigilar algunas plagas como los caracoles o las babosas, ya que si comen los brotes tiernos la planta ya no se puede regenerar.

Cuando las plantas ya han crecido un poco y tienen varias hojas bien formadas, llegará el momento de trasplantarlas en el huerto o en el lugar definitivo.

¡Nota importante! Si hacemos la cantera en el interior de una vivienda y junto a una ventana, habrá que girarlo a diario, ya que las plantas se inclinarán hacia la luz. La mejor opción es situarlo en un sitio donde pueda recibir luz de todas las direcciones; así nos aseguramos que las plantas crecerán rectas y fuertes.