Llorenç Payeras Capellà: "Con el cambio climático y la falta de agua, las variedades locales de forrajeras, adaptadas a nuestro medio, volverán a tener un papel fundamental"“

Llorenç Payeras Capellà (Inca, 1961) proviene deuna familia industrial de la capital del Raiguer. Los zapatos forman parte de su vida desde hace generaciones. Pero a él el campo fue lo que le atrajo. Así siempre ha mantenido la relación con el campesinado, nha sido su pasión y siempre deuna u otra manera ha estado vinculado. Payeras ha destacado también por su labor de divulgación de propuestas o hechos relacionados con el campo mallorquín. Razas autóctonas, árboles u otros aspectos del fuera de la villa han quedado reflejados en algunas de las publicaciones que ha compartido con Jaume Falconer.

Llorença Payeras es uno de los puntales de la labor de Variedades Locales, en este caso ha trabajado en todo el proyecto que hemos impulsado desde nuestra entidad conestudio de las forrajeras de Mallorca. Por eso nhemos querido hablar con él.

Sabemos que viene deuna familia industrial, pero ¿cómo entraste en este mundo del campesinado?
Es algo casi vocacional. Mi familia venía del mundo industrial, tanto por parte de mamá como de papá. Todos eran zapateros, desde hace generaciones. Pero también teníamos una finca, y siempre existía una relación con el mundo rural.

Hasta los 14 años, realmente nunca había estado de forma continuada en la finca, pero ahora vivo. El contacto con la naturaleza, los animales, las plantas… esto siempre me ha atraído mucho. Era una pasión natural. Desde joven, ya empecé a formarme en este ámbito, y siempre me he dedicado a ello, de una u otra forma. Sobre todo en temas de formación y divulgación.

Ha trabajado mucho en la recuperación y transmisión de conocimientos populares. ¿Cómo surgió esa quimera?
Cuando quieres este mundo y observas lo que tenemos, te das cuenta de que aquí había una gran riqueza, pero que se estaba perdiendo. La modernización, los cambios sociales y de vida han hecho que muchos conocimientos se hayan dejado atrás. No sólo conocimientos biológicos, sino culturales: cómo se montaba algo, cómo se usaba una planta o un animal…

Me di cuenta de que la transmisión oral se había interrumpido, y vi que debía hacerse algo. No por destacar yo, sino porque me había llegado información muy valiosa, y sentía el deber de transmitirla. Es como un compromiso vital: dejar constancia de lo que he podido aprender y vivir, porque si no lo transmitimos, se pierde.

Lo ha hecho de manera voluntariaría ?
Sí, todo lo hago de forma desinteresada. Me dedico muchísimas horas, ya menudo me dejo más dinero que en ganancia. Pero lo hago porque lo disfruto. Hablar de estos temas, visitar sitios, ver las plantas… ya me hace feliz. No es un trabajo con ánimo de lucro, sino una profunda vocación.

Y dentro de este proyecto concreto que ha puesto en marcha elAsociación de Variedades Locales sobre destudio de los forrajes en Mallorca, ¿qué ha hecho exactamente?
Principalmente, identificar y estudiar las especies y variedades locales que se han utilizado como forraje, y ver cuáles pueden tener una utilidad actual o futura, especialmente en el contexto de cambio ambiental.

Algunas de estas plantas han sido tradicionalmente usadas como forraje, otras no tanto, pero tienen potencial. El objetivo es recuperar esta diversidad porque en el futuro podrían ser útiles, no sólo en el momento actual.

Nos podría poner algunos ejemplos deestas plantas?
Sí, hay muchas. Por ejemplo y por citarlas de una en una.

  • Habas mallorquinas: muy interesantes por sus características productivas y su adaptación. Los hay de color negro y también el fabo mallorquín, que se adapta mejor a la maquinaria moderna.
  • Ciurones y lentejas: servían tanto para consumo humano como animal. La paja del garbanzo y la lenteja eran considerados un buen forraje.
  • Café Mallorquín: interesante como forraje y por su historia curiosa. En Mallorca se utilizó mucho después de la guerra como sustituto del café. Todavía se conserva cierta memoria de esto, y la planta puede producir mucho forraje.
  • Veza: tradicionalmente usada en la “garba de vena”, un forraje muy equilibrado que combinaba gramíneas y leguminosas. La veza era también alimento por las palomas, que históricamente han estado muy presentes en Mallorca.
  • Yesos: una leguminosa que antes se comía mucho, pero fue prohibida en los años 60 por riesgo de latirismo (una enfermedad). En Mallorca no hay ningún caso documentado, pero se abandonó por eso. Ahora, prácticamente nadie sabe lo que son.
  • Alfalfa mallorquín: muy sembrado en los años 70, especialmente en Campos. Ahora sólo queda en algunos lugares como el Pla de Sant Jordi.
  • Sulla o Enclova: se introdujo de Menorca o Cádiz, tiene mucho potencial, tanto como forraje como por producción de miel. En Sicilia hacen miel de sulla. En Mallorca todavía hay campesinos que la siembran.
  • Margall mallorquín: muy productivo, ideal para tierras celosas. Es muy apreciado para hacer microensilados.
  • Remolacha forrajera: gran alimento para los cerdos, se ha dejado de sembrar, pero es muy útil. Yo mismo recuperé entonces hace 40 años y todavía la siembra.

Por qué motivo eshan dejado deutilizar estas variedades?

Hay varias razones. La primera podría ser la adaptación a la maquinaria moderna; algunas plantas no son fáciles de cultivar o cosechar con la maquinaria actual. Luego debemos pensar que son de producción discreta; por ejemplo las lentejas, dan poco rendimiento comparado con otros cultivos. También existe la comodidad; la gente compra lo que hay en la cooperativa o en el almacén. Si una semilla local no es fácil de conseguir, la gente no realiza el esfuerzo. El cambio cultural podría ser otro factor, mucha gente no sabe lo que son estas plantas. El 90% de los mallorquines no saben qué es una zorra, por ejemplo. Y por último, y ligado a esto último el cambio demográfico y alimentario. La población ha cambiado mucho. Ya no existe el mismo interés por las habas, las cocinas tradicionales… Hay una clara pérdida de identidad alimentaria.

Pero… ¿hay futuro por estas variedades?

Sí, pero hay que trabajar en ello. Es importante tener disponibilidad de semilla y difundir el conocimiento. Si no sabemos qué son estas plantas ni cómo se utilizaban, es difícil que se recuperen. Además, con el cambio climático y la falta de agua, tal vez estas variedades locales, adaptadas a nuestro medio, vuelvan a tener un papel fundamental. Tienen una resiliencia que otros cultivos carecen.

¿Está satisfecho con el trabajo realizado?

Sí. Poder organizar toda esta información, recoger semillas, realizar la multiplicación, hacer investigación histórica y caracterización… todo esto me da mucha satisfacción. Hemos podido poner al día el conocimiento sobre estas variedades y salvar muchas que estaban a punto de desaparecer.

Esta entrevista muestra la importancia de conservar el conocimiento tradicional sobre las variedades locales, tanto por razones culturales como para prepararnos frente a futuros retos agrícolas y climáticos. El trabajo de personas como Llorenç Payeras Capellà es fundamental para preservar este patrimonio vivo.