Cuando hablamos de semillas y de variedades agrícolas, a menudo nos encontramos con palabras que pueden parecer muy parecidas, pero que en realidad describen cosas distintas. ¿Qué es exactamente una variedad local? ¿Una variedad híbrida es lo mismo que una transgénica? ¿Qué significa que una semilla sea de polinización abierta?
Desde la Asociación de Variedades Locales queremos poner un poco de luz a estos conceptos y explicarlos de una forma sencilla. Porque conocer las palabras que utilizamos cuando hablamos de semillas también nos ayuda a entender mejor nuestra agricultura y la importancia de conservar su diversidad.
¿Qué es una variedad local?
Una variedad local es una variedad agrícola que se ha cultivado y seleccionado a lo largo del tiempo en un territorio determinado, adaptándose a sus condiciones ambientales, agrícolas y culturales.
Pero una variedad local es mucho más que una planta con determinadas características. Detrás de un tomate, una judía o un trigo hay personas que han seleccionado las semillas, las han sembrado año tras año y han transmitido los conocimientos necesarios para cultivarlas y aprovecharlas.
Por eso, cuando conservamos una variedad local, también conservamos una parte de nuestro patrimonio agrícola y cultural.
Variedad tradicional: ¿es lo mismo?
Los términos variedad local y variedad tradicional están muy relacionados y, en algunos contextos, se pueden utilizar de forma similar. Sin embargo, no siempre tienen exactamente el mismo significado.
El término tradicional pone especialmente el acento en que una variedad ha sido mantenida y utilizada mediante prácticas agrícolas tradicionales y transmitida entre generaciones.
En cualquier caso, lo importante es entender que estas variedades forman parte de una historia agrícola construida por muchas generaciones de personas agricultoras.
¿Y una variedad híbrida?
Una variedad híbrida se obtiene mediante el cruce controlado de dos progenitores que han sido seleccionados para obtener determinadas características en la descendencia. Los híbridos se utilizan ampliamente en la agricultura y no son organismos genéticamente modificados.
Por tanto:
Híbrida no significa transgénica.
Una variedad híbrida puede haber sido obtenida mediante cruces convencionales, sin introducir ningún gen mediante ingeniería genética.
Además, una semilla híbrida no es necesariamente estéril. Lo que ocurre es que, en muchos híbridos comerciales, la descendencia obtenida a partir de sus semillas no mantiene de forma uniforme las características del híbrido original.
¿Qué es una variedad de polinización abierta?
Hablamos de polinización abierta cuando las plantas se reproducen mediante los mecanismos naturales de polinización, con ayuda del viento, los insectos u otros agentes, y no mediante un cruce controlado.
Esto es importante sobre todo cuando queremos producir y conservar nuestra propia semilla. Si una planta se puede cruzar con otras plantas de la misma especie, debemos tener en cuenta qué hay a su alrededor.
Por ejemplo, si queremos conservar una zanahoria morada, dejamos algunas plantas sin cosechar para que florezcan y produzcan semilla. La zanahoria es polinizada principalmente por insectos y se puede cruzar con otras zanahorias que florezcan cerca, incluso con la zanahoria silvestre. Por eso, si queremos mantener las características de nuestra variedad, deberemos procurar que no haya otras zanahorias en flor a una distancia que permita estos cruces.
Con el trigo de las indias ocurre algo parecido, pero el polen se transporta principalmente por el viento. Así, si queremos conservar la variedad de trigo de las indias de Sa Pobla y tenemos otro maíz cerca que florece al mismo tiempo, el polen de un cultivo puede llegar al otro. Para evitarlo, se recomienda mantener una adecuada distancia de aislamiento entre los cultivos o procurar que las floraciones no coincidan.
Por tanto, cuando queremos conservar una variedad a través de su semilla, conocer cómo se poliniza cada cultivo nos ayuda a evitar cruces no deseados y por consecuencia, evitamos perder la variedad.
¿Y qué significa transgénico?
Un organismo transgénico es un organismo en el que se ha introducido material genético procedente de otro organismo mediante técnicas de ingeniería genética.
Los transgénicos forman parte de un grupo más amplio: los organismos modificados genéticamente (OMG).
Por tanto, no son exactamente sinónimos: un transgénico es un tipo de OMG.
Esto también nos ayuda a entender otra diferencia importante:
Una variedad híbrida y un organismo transgénico no se obtienen por igual.
En el primer caso hablamos de cruces entre plantas. En el segundo, una modificación del material genético mediante técnicas de ingeniería genética.
¿Y la edición genética?
En los últimos años también oímos hablar mucho de edición genética. Son técnicas que permiten modificar de forma dirigida determinadas secuencias del ADN.
Es un campo de la biotecnología distinto a las técnicas tradicionales de mejora vegetal y que plantea nuevos debates científicos, agrícolas, ambientales y sociales.
Por eso es importante no poner todas estas palabras en el mismo saco: hibridación, modificación genética y edición genética hacen referencia a procesos diferentes.
Conservar entonces es conservar conocimientos
Una semilla puede contener una gran cantidad de información genética, pero porque una variedad continúe viva también necesita a personas que la cultiven, la seleccionen, la conozcan y la transmitan.
Durante generaciones, las personas agricultoras han observado las plantas, han elegido las que consideraban más adecuadas y han guardado sus semillas para la siguiente siembra. De esta forma se han ido manteniendo y adaptando muchas de las variedades que hoy conocemos.
Por eso, desde la Asociación de Variedades Locales entendemos la conservación como una tarea que va más allá de la semilla: conservar variedades locales es conservar biodiversidad, cultura, conocimientos y formas de hacer agricultura.
Y ahora que ya sabemos qué quieren decir algunas de estas palabras, la próxima vez que hablemos de entonces podremos hacerlo con algo más de precisión. Porque poner nombre a las cosas también es una forma de valorarlas y de defender la diversidad agrícola que hemos recibido y que queremos seguir transmitiendo.
Y tú, ¿qué puedes hacer?
Para conservar las variedades locales de nuestro territorio, necesitamos personas agricultoras, huertos, escuelas, entidades y también personas que, aunque no cultiven, quieran contribuir a mantener viva esta diversidad.
También puedes poner tu grano de arena.
Una de las formas más directas es cultivar variedades locales. Si tienes un huerto o un pequeño espacio de cultivo, elegir estas variedades contribuye a mantenerlas vivas y, si conservamos su semilla, a continuar transmitiéndolas.
También puedes hacerte socio o socia de la Asociación de Variedades Locales y apoyar el trabajo que hacemos para conservar, recuperar, promocionar y divulgar las variedades locales de las Islas Baleares.
Participar en nuestros cursos, jornadas y actividades gratuitas es otra forma de apoyar el proyecto. Estos espacios nos permiten compartir conocimientos, recuperar prácticas y poner en contacto a personas interesadas en la biodiversidad agrícola.
También puedes hacer un donativo y contribuir directamente a hacer posibles los proyectos de conservación, formación y sensibilización que desarrollemos.
Y, sin coste alguno, puedes seguirnos en las redes sociales, compartir nuestras publicaciones y ayudarnos a llegar a más personas. Dar visibilidad a las variedades locales también es una forma de contribuir a conservarlas.
Por último, algo tan sencillo como hablar de ello puede tener mucho valor. Cocinar una variedad local, explicar sus usos, contar de dónde viene o animar a alguien a cultivarla ayuda a mantener vivo todo el conocimiento que le acompaña.
Porque una variedad no se conserva sólo en un banco de semillas. Se conserva cuando se cultiva, cuando se come, cuando se guardan sus semillas y cuando los conocimientos pasan de una generación a otra.
Entre todos podemos contribuir a mantener viva la diversidad agrícola de nuestro territorio.